jueves, 6 de agosto de 2009
jueves, 18 de junio de 2009
Kalelose Gun

La fabricación debe ser guiada por el Naga (médico brujo cuyos conocimientos se basan en métodos de brujería antigua) y cumplida cabalmente por la persona que desee usar el Kalelose. Ésta debe acudir por la noche a un cementerio y dormir sobre una tumba elegida al azar. A las 5:00 de la mañana siguiente, el hechicero debe llegar al cementerio y abrir junto con el interesado la tumba sobre la cual, éste último había dormido, deberán sacar el cadáver y quitarle uno de los huesos superiores de un brazo. El resto del cadáver se mezcla con algunas raíces que hayan crecido cerca y sobre la tumba quemando todo y guardando las cenizas.
El Naga debe acudir a la choza de una mujer embarazada de aproximadamente 5 meses, y poner un misterioso preparado sobra la entrada de su puerta. La mujer debe pisar “la medicina” y ésta debe provocarle un aborto. El mismo día el Naga debe convencer o intimidar a la mujer para que ésta le de el cuerpo de la criatura, entonces el medico brujo deberá quemar el feto y mezclarlo con las cenizas del cuerpo sacado de la tumba.
Posteriormente el brujo debe seguir la procesión funeral de algún hombre del pueblo y esperar a que éste termine para cortar un pedazo de madera del féretro, el cual lo utilizará para tallar la cacha de un rifle.
El hueso del brazo obtenido antes, lo deberá ahuecar y unirlo a la cacha de madera. Se taladra un pequeño agujero en el extremo del hueso y a presión se llena con el polvo seco de los restos humanos junto con alguna de las cabezas de cerillo.
Finalmente atar y recubrir el rifle con tiras de piel de víbora y cera de abeja mezclada con frijoles eritrina. Así fabrica el Naga un rifle Kalelose.
Con el arma terminada, el brujo debe matar y bañarse con la sangre de una gallina y entregar el rifle al interesado.
Para utilizarlo debe cortarse y comerse antes hojas de mangalala. También algunas nueces mosimba-simba deglutiéndolas enteras. Se unta barro rojo en las sienes, ya que así se protege quien dispara el rifle Kalelose; evitando ser muerto por su propio tiro. Completamente desnudo deberá bailar en un lugar seleccionado por el hechicero y susurrando el nombre de la persona a quien se va a disparar. Apuntar el arma hacia el sol naciente, donde se congregan los brujos y efectuar el disparo. En ese momento la persona debe morir o un poco después, su corazón debe explotar o sus entrañas podrirse.
Únicamente, y conforme a la tradición, quien dispara solo debe hacerlo en 3 ocasiones, ya que si un hombre falla en 3 intentos con el kalelose ya no debe intentarlo más.
He omitido algunos detalles de la fabricación del rifle, por precaución; sin embargo existen testimonios confirmados en un artículo de la publicación médica Central African Journal of Medicine, edición de noviembre de 1960, autor: doctor K.H Lepehne.
Podría decirse que el kalelose no mata en realidad ni causa daño alguno. Pero esa es la intención con la que se fabrica, y es un asunto absolutamente serio y aterrador,
miércoles, 6 de junio de 2007
Que nunca más existiria el color negro para mi estado de ánimo, nunca más en mi vida, eliminar el gris y su gama tonal en aumento. Y si, es bien sabido que soy la versión femenina de los extremos, la señorita oscuridad tendría que ser un día la señorita luz, estaba en mi, en el lado opuesto de mi ser, ese al cual también yo pertenezco a donde estoy ahora... con algo de rocío oscuro aun en mi ser, es parte de mi, tantos años escondida del sol, de las tonalidades rosas, del amar, del sonreir, ser la eterna novia del llorar, de los fantasmas de la oscuridad, tantos años no se eliminan de un día para otro, aqui la cuestión la búsqueda del equilibrio. En el momento en que lo encuentre (y creo que estoy próximo a conocerlo) en ese momento habré cumplido mi primera misión en esta vida. Y bueno, eso espero.
Anoche me acordaba de algunas situaciones extremas que hace no mas de 10 años mi loca cabeza planeba siempre en mi contra, siempre con
Mi maldición: andar sin luz, soñar el sol, Nocturno dios, No hay más credo paray al tiempo que escuchaba esa rola de Santa Sabina sacaba, con una jeringa, sangre de mi vena de mi mano izquierda, y la guardaba en pequeños frasquitos, despues escribia algunas cosas con mi sangre-tinta, wacala ahora que me acuerdo pinche sangre creo que ya despues estaba echada a perder y la seguia guardando; mi habitación era una cueva, un lugar donde jamás entraba el sol, cerrado siempre a piedra y lodo, en el techo había unas vigas a punto de caerse y en las noches de lluvia no habia menos de 3 goteras, llena de telarañas, alacranes y humedad. Hoy que me acuerdo no entiendo como mis padres no me sacaban de ahi a patadas.
mí Nocturno dios, piedad: déjame morir
Una vez encontré una tarantura en mi patio, mi mamá le echó agua hirviendo y el animalito murió pero no se deshizo, yo la arreglé, le eché spray para el cabello y quedó como una verdadera tarantura disecada... ahi estaba: en mi buró.
Siempre habia veladoras e incienso prendido, el incienso en el día la veladora por la noche, creo que una parte de mi no soportaba ya tanta oscuridad.
Mi vida era pésima, no habia noche que no llorara, al paso del tiempo las cosas fueron tomando su sitio y lugar exacto dentro del rompecabezas de la vida.
Hoy no soy hello Kitty, tampoco soy aguante Megadeath... soy mas bien una extraña mezcla entre heavy y hippie, algo asi como Los natas. =)
viernes, 25 de mayo de 2007
Asi una vez, hace ya quizá unos 10 años o más, en el comedor elegantisimo de mi tía T, nos enseñó a mi padre y a mi lo que en ese momento me pareció lo mas impresionante que había visto y había tocado en mi vida: Una cabeza humana reducida de los Jíbaros, la tenían dentro de una cajita de cristal, mi tía la sacó y yo recuerdo perfectamente que lo primero que toqué fue su larga cabellera, misma que, desde su llegada a esa casa hasta el dia que la vi habria crecido como 3 centímetros según informes de mi misma familia... del como llegó ahi... no recuerdo, pero sé como se fue de esa casa: envuelta en una bolsa de pan, y directo a la basura. Desde que la cabeza permaneció en casa de la tía T se acumularon un sin fin de desgracias, de desventuras y crisis que fueron achacadas al alma encerrada del guerrero jíbaro. Yo puedo decir que toqué una verdadera cabeza reducida.... He aqui la historia de lo que me refiero:
El pueblo de los Shuar, más conocido por el nombre de Jíbaros (nombre dado por los españoles) es originario del altiplano ecuatoriano, en las fuentes del Amazonas, al norte del río Marañón y entre las cuencas del río Pastaza y el río Chinchipe.
Si por algo son realmente conocidos y temidos, es por la capacidad que tienen de reducir las cabezas de sus enemigos.
De cada victoria, el gran guerrero conserva un testimonio: una cabeza cortada y luego reducida. Esta costumbre no tiene por único objeto hacer alarde de trofeos de guerra, pretende que el espíritu del muerto, el muisak, no vuelva para vengarse del asesino.
Por ello, el guerrero que mató a un enemigo debe llevar a cabo un complejo ritual, destinado a encerrar el alma del muerto en su propia cabeza, cuidadosamente reducida, llamada tsantsa. La preparación de la cabeza dura varios días y las operaciones materiales se alternan con las ceremonias mágicas.
El proceso es el siguiente:
- Lo primero es, obviamente, cortar la cabeza al enemigo.
- Con un cuchillo se hace un corte desde la nuca al cuello, se tira de la piel y se desprende del cráneo. Se desecha el cerebro, ojos y demás partes blandas, además de todos los huesos.
- Se mete en agua hirviendo a la que se añade jugo de liana y otras hojas, lo que evita que se caiga el pelo. Se mantiene durante unos quince minutos aproximadamente; más tiempo la ablanda demasiado y es difícil impedir que no se pudra.
- Se saca del agua (con un tamaño aproximado de la mitad del original) y se pone a secar.
- Se raspa la piel por dentro para quitar restos de carne y evitar el mal olor y la putrefacción y se frota por dentro y por fuera con aceite de carapa.
- Después se cose el corte de la nuca, los ojos y la boca, de manera que queda como una bolsa, en la que se echa una piedra del tamaño de un puño o el volumen equivalente en arena caliente.
- Se cuelga sobre el fuego para disecarla poco a poco con el humo a la vez que se le va dando forma al cuero con una piedra caliente. En este proceso la cabeza acaba de reducirse.
- Una vez seca la cabeza se vacia la arena y se tiñe la piel de negro.
- Luego se introduce un cordón de algodón por un agujero practicado en la parte superior de la misma y se asegura en la abertura del cuello con un nudo o un palito atravesado.

